Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre,
quitarte el pan,
no curarte una enfermedad,
meterte en una mala vivienda,
empujarte al suicidio,
torturarte hasta la muerte, etc.
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro estado
.(Bertolt Brecht)
Hace muchos años fue un éxito la famosa telenovela “Los de arriba y los de abajo”, en ella se aprecia una de las secuencias más dramáticas de nuestra realidad, cuando la esposa de un profesor le habla a su amiga una humilde madre de familia quien sufría maltratos y golpes de un marido también con problemas de violencia familiar en su niñez, esta madre había decidido dar todo su dinero para sacar a su marido de la cárcel, pagando las deudas de juego de este, la esposa del profesor en vano trato de convencerla que no lo hiciera y de una vez por todas lo dejara, pero la humilde madre le dijo: “ déjeme así es mi vida , así es mi destino “ pero su amiga le contesto “ No , no es el destino, no es el mundo , ERES TU “ .
Es difícil ver este problema desde afuera, porque también deberíamos contemplar muchos aspectos sociales y sicológicos de cada familia en donde impera la violencia, difícil es juzgar con equidad cada caso, mucho peor cuando hay hijos de por medio quien son los más perjudicados cuando un hogar se desintegra.
El aspecto sentimental transformado en una plena sumisión de la mujer al marido, cuyo temor se mezcla con la conciencia de mantener un matrimonio a costa de sacrificios en aras de la unión familiar, convirtiéndose así según sus principios en heroínas o mártires, cuando en el fondo no es la salud de la familia lo que defienden sino su propio egoísmo , idolatría y debilidad hacia un sentimiento ya no de amor puro sino meramente carnal, físico e interés económico hacia su porvenir. El amor no es ciego se le pone una venda eliminando la esencia de su significado cual es la dignidad, el respeto, honestidad, nobleza y renunciamiento cuando es necesario e hidalgamente reconocer, para escoger otro destino a fin de encontrar la verdadera felicidad.
Mujeres que se someten a la violencia como norma de vida ya sea porque fueron educadas bajo el mismo modelo o no se consideran capaces de afrontar económicamente su vida, bajo esta alternativa debemos reconocer que la sociedad margina muchas veces a estas mujeres cuando deciden separarse, primeramente por los hombres quienes aspiran un aire de libertad sexual para acercarse a ellas y por esposas inseguras quienes cuidan de no tener a su alrededor este tipo de mujeres para no tentar a sus maridos de una infidelidad.
La decisión de estas mujeres no es fácil como decir “déjalo, vete, haz tu vida,..” porque al hacerlo deben contemplar todas las consecuencias de enrumbar un nuevo destino, con la responsabilidad que conlleva la salud familiar de sus hijos. Estas mujeres valientes muchas veces toman la energía ante la imagen de sus hijos a quienes les deben una formación digna para su vida y la de nuestra sociedad. Asimismo encaran una lucha hacia su propia realización personal aquí es meritorio admitir el triunfo de la mayoría quienes optaron por este camino, la fuerza de la mujer ha sido enaltecida y elogiada en todos los campos.
Aun cuando existe un elevado porcentaje de maltratos hacia la mujer, la otra cara de la moneda de la violencia familiar es igualmente en contra del varón quienes también tiene su historia ante mujeres quienes aprovechan la situación de protección que la ley les da y comienzan un enfrentamiento agresivo en donde los escudos son los hijos, convirtiéndolos en trofeos de una guerra familiar sin medir las consecuencias del verdadero daño a continuar en las próximas generaciones impregnando más odio y agresividad. Cada padre o madre agresor tienen en su haber una familia donde la violencia está sellada como un aspecto habitual en sus vidas.
Decir un No ante la violencia es el primer paso desde el fondo de cada hombre y/o mujer afectado, recurriendo a canales de apoyo social, religioso o familiar, para tomar una decisión arrancando prejuicios, miedos y vergüenza, este es el paso crucial para empezar el largo camino hacia la estabilidad familiar evitando casos lamentables a futuro los cuales por lo general también afectan a la sociedad.
Muchos de los cuadros de violencia familiar se engendran en un silencio conciliador de las familias , tapando problemas, esquivando situaciones, escondiendo realidades, evitando enfrentamientos, negándose a ser sinceros con sus propios problemas , buscando la solución cuando ya el mal está en todo su esplendor ; situaciones traumáticas, que conllevan a iras descontroladas, orgullos fuera de control, agresiones sicológicas, encauzadas hacia el maltrato físico y la agresión canalizándolas hacia los más vulnerables ya sea mujeres, hijos o esposos , en el caso de los hijos son los más indefensos viendo dramáticamente a una madre o padre sin la fuerza moral para defenderlos, por lo contrario la tragedia da paso a sangre derramada o crisis psicológicas traumáticas difíciles de rehabilitar .
La cadena de violencia continúa en cada descendiente el cual será mañana el nuevo verdugo de la violencia en el hogar donde habite, producto de aquel hombre o mujer sembradores de tanta brutalidad.
En esta situación las familias, amigos, y demás personas de su entorno optan por la no intromisión en problemas ajenos olvidándose de una conciencia solidaria de ayuda al prójimo y de protección al más necesitado.
Desde esta perspectiva es muy poco lo que el sector educativo puede hacer, “ La educación comienza por casa” se puede disponer de centros de ayuda o módulos de justicia familiar, canales telefónicos gratuitos, servicios sociales dispuestos y debidamente entrenados, pero lo fundamental en el primer paso está en la propia familia, vecinos o amigos , es decir nuestro prójimo.
Una familia con violencia necesita de una persona cercana a ellos, que se acerque primeramente no a recriminarlos sino a brindarles una luz de esperanza, conociendo primero sus problemas sean sicológicos, económicos o sociales, los cuales por vergüenza no se atreven a confiar a extraños.
Es necesaria la presencia familiar o amigos con criterio justo e imparcial así como una plena disposición a comprenderlos teniendo en cuenta sus limitaciones, estas familias no necesitan de agitadores, la violencia genera más violencia.
En estos casos es mucho lo que la iglesia puede brindar, despojándose de sus ideologías o tratando de jalar agua para su molino, porque de lo contrario su trabajo misionero se convertiría en un lucro de intereses creados para su beneficio, el fin debe ser únicamente las familias necesitadas de una mano amiga en la solución de sus problemas.
Al tener esta predisposición el estado a través de sus ministerios u órganos competentes, con personas idóneas debe ser el ente de apoyo, a través de centros de ayuda con profesionales que defiendan primeramente la unidad familiar o en su defecto brindar la protección justa de la ley cuando se violan sus derechos.
Uno de los aspectos importantes para rescatar la unidad familiar y evitar la violencia en todas sus formas, son los servicios de salud sicológica y mental pero se necesita un ministerio con recursos adecuados a fin de promover programas en este rubro, transformando prejuicios hostiles hacia este campo con profesionales de vocación integra que promuevan la importancia de una salud mental satisfactoria brindándoles una alternativa para mejorar su estilo de vida y el de su entorno familiar, en estos días es mucho el avance de la medicina en este campo , pero es necesaria una buena regulación y orientación. En nuestro país tan aferrado a costumbres de la medicina natural se precisa una conciliación de ellas con el trabajo de los profesionales de la salud. Ante la falta de personal es necesario dar mayor énfasis a los egresados de estas carreras en sus prácticas laborales, así como a personas adecuadas para esta tarea con un alto grado humanitario y de servicio a la comunidad.
Si bien el primer pasó para combatir la violencia familiar es romper el silencio conciliador y cobarde de esta infamia, mucho mejor es la prevención en el momento oportuno para evitar cuadros desoladores, dañando a nuestras futuras generaciones y a la familia elemento primordial en la estabilidad de un país.
Sofía
No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche, y el dijo muchas cosas crueles que en verdad me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.
No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me aventó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido;. porque él me mandó flores hoy.
Y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.
Y no era Día de las Madres, o ningún otro día especial, anoche él me volvió a golpear, pero esta vez mucho peor. Si logro dejarlo, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero?. Le tengo tanto miedo, pero dependo tanto de él, que temo dejarlo Pero yo sé que está arrepentido porque él me mandó flores hoy.
Hoy es un día muy especial: Es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo; si hubiera aceptado la ayuda profesional... hoy no hubiera recibido flores. ¡Al final, el amor que recibes es el amor que das!
¡¡¡ POR UNA VIDA SIN VIOLENCIA
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